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lunes, 9 de agosto de 2010

VII-Sense y Square Enix

01/08/10

Para el evento de Like an Edison el domingo nos arreglamos mucho, esta vez sin yukatas. Nos daba un poco de corte presentarnos de nuevo ante ellos, pensando que a lo mejor iban a creer que éramos unas locas. Para nuestra sorpresa, varias personas también estaban repitiendo (las Barbies iban en yukata, por cambiar, pero igual de princesiles-horteras). Como teníamos los tickets dos y tres, nos sentamos en primera fila en el suelo. La banda se sentaría en taburetes detrás de una mesa, y fue una mala pata porque teníamos que echarnos bastante hacia atrás para verles las caras, y estar tirada en el suelo con un vestido no es nada cómodo.

Si el shock de las ropas multicolores no había sido suficiente, el look del domingo acabó de rematarnos. Entró primero Erina con un conjunto espectacular: pijama-yukata rosa fucsia con Hello Kitties y cosas amarillas, sombrero de paja a juego y paipái. Los siguientes cuatro, incluyendo a Shaura, iban más comedidos, con yukatas de hombre de diferentes tonos, sandalias y paipái. Pero Shaura llevaba un obi de leopardo y sandalias ultra-horteras doradas; si no es él mismo, revienta jaja. Todos llevaban poco maquillaje, pero Mikage… se presentó travestido, con un yukata blanco con flores de tía, unas tetas enormes y maquillaje de drag-queen basta. Además le dio por hablar con voz de tía muy exagerada y la gente se partía el culo todo el rato. Desde luego con este hombre no se puede aburrir nadie.

Al igual que el día anterior, tuvieron una charla con el chico de la tienda, respondiendo a preguntas de las fans después. Leyeron una mía (gracias al japo por arreglar mi destartalado japonés al leerla), preguntándoles si querían ir al extranjero a tocar, y a dónde en especial. Todos dijeron que sí, y me hizo gracia que Erina dijera que quiere ir a España; no lo hizo por nosotras puesto que no sabía de dónde éramos en ese momento (él no entra en Pigg). Algunos como RayX dijeron que nunca habían estado en el extranjero, así que les parecería interesante. Cuando acabaron las preguntas hablamos con ellos de uno en uno de nuevo, y nos firmaron otra copia del single. Primero hablé con Erina, al que di las gracias por el evento. Me preguntó de donde era, alegre como unas castañuelas, y se puso aún más contento cuando se lo dije porque parece ser que le gusta la comida española. Luego me preguntó si estábamos viviendo aquí, y yo le dije que sólo durante las vacaciones de verano. RayX sólo me dio la mano con amabilidad esta vez, y luego me llegó el turno de hablar con Shaura de nuevo. Antes que nada dijo mi nombre (“Maria”), mirándome, y me dio las gracias por algo. Espero haberlo entendido mal, porque escuché algo de “bañador” y lo que le regalé fueron unos calzoncillos (qué mal…). Me preguntó hasta cuándo voy a estar aquí y con un poco de esfuerzo (se me dan mal las fechas en japo) se lo dije. De paso le dije que iremos al concierto del día 12, y se alegró. Le di un saludo de parte de mi hermanito brasileño del Pigg, y tras repetírselo de varias formas lo entendió y dijo “Pigg” asintiendo.

KAZ me hizo muy feliz cuando al saludarlo me enseñó el colgante que yo le había regalado el día anterior, y llevaba medio oculto debajo del yukata (sólo se veía la cadena, por eso yo no me había fijado). Le dije que me alegraba mucho de que le hubiera gustado, y él volvió a decirme “ya estamos en contacto por Pigg y tal”. Es un encanto de hombre, tan sereno y amable. Luego saludé a Masato, que llevaba puesta la pulsera que Elfe le había dado el día anterior también; él no le dio las gracias directamente, pero al saludarla se remangó un poco el yukata como para enseñarla, todo tímido; es la mar de gracioso. El último fue Mikage, y le dije lo mismo que el día anterior, gracias por el rato tan divertido; también señalé su yukata (de tía) y dije “kawaii” y se quedó un poco pillado.





Al acabar el evento, felices y contentas, cogimos el tren para ir a la tienda oficial de Square Enix, situada entre Shinjuku y Yoyogi. Es un sitio bastante alucinante, tienen figuras en vitrinas y luego además muchas cosas que puedes comprar, desde “joyería” (llaveros, colgantes de juegos etc.) hasta muñequitos, vasos, CDs con bandas sonoras etc. Lo más impactante, sin duda, el Sephiroth en el suelo, en su vitrina. Era TAN real, no os hacéis una idea ni viendo las fotos…







También tenían el traje de Génesis en exposición, una maravilla total:



Al final salimos con esto, y porque nos controlamos, que si no…





De vuelta a casa paramos en uno de los departamentos de comida dentro del laberinto que es la estación de Shinjuku (queríamos ir al que habíamos visto hacía unos días, pero encontrar dos veces el mismo es imposible, y punto XD). Vimos unas cositas con forma de croqueta y unas banderitas de España, con un cartel que ponía “ibérico”. No esperábamos que fuera jamón ibérico, pero por si acaso compramos dos. Resultaron ser unas croquetas con carne picada y cebolla bastante ricas. También compramos yakitori:



Y tras cenar ya descansamos un poquito, que falta hacía.

miércoles, 4 de agosto de 2010

El día de los yukatas

31/08/10

¡Buenas! Aquí Omi.

El sábado nos levantamos y nos dispusimos a vestirnos de yukata con los modelitos que nos habíamos comprado. Menos mal que Elfe, después de mirar un vídeo varias veces, le cogió el truco tanto a atar el yukata con el cordón como a hacer el obi con un bonito lazo mariposa. Después de varios intentos, quedamos bastante bien, aunque aún sentimos inseguridad al pisar la calle y ver que la gente nos miraba. Pero una señora desde un banco del parque nos dijo, en japonés “¡os sienta muy bien!”, y nos alegramos mucho.

Fuimos al Marui One porque en la planta octava está Zeal Link, la tienda de música donde teníamos que comprar otra copia del single de VII-Sense y conseguir tickets para el evento de ese mismo día. Nos habíamos equivocado de hora y en vez de a las dos de la tarde era a las seis de la tarde; eran las doce o así cuando cogimos los tickets y nos dijeron que también podríamos hacernos una foto con la banda luego, además de hablar con ellos y que nos firmaran.

Para hacer tiempo, dimos una vuelta por Marui y las señoras que trabajaban en el departamento de yukatas fliparon con nosotras. Les pregunté si íbamos bien o fallaba algo, y nos dieron un par de vueltas retocando aquí y allá, pero no sacaron ningún fallo. Nos dijeron que a partir de cierta hora habría un fotógrafo profesional haciendo fotos a las chicas en yukata que quisieran, así que un poco más tarde volvimos y la verdad, el fotógrafo flipó en colores hablándonos con su mezcla japonés-inglés fashion total; un entusiasmo que tenía el hombre… tenemos los resguardos para recogerlas esta semana.

Para hacer tiempo nos metimos en un family restaurant, que es un tipo de cafetería donde la comida es más bien tirando a occidental (pizzas, sándwiches, pasta etc.) y pagas una tarifa “plana” de refrescos, te rellenas todo lo que quieras y sale barato. Éste es mi señor helado:



Luego nos fuimos una horita al karaoke. Ese día en Shinjuku habían cortado varias calles principales porque había una especie de cabalgata o desfile de diferentes grupos de músicos de todas las edades que cantaban y bailaban con trajes de muchos colores; todo muy tradicional:



Antes de dirigirnos al evento de VII-Sense vimos a mi amiga Angelica, que acababa de salir de un evento con Kanon Wakeshima y estaba la mar de contenta. Qué elegante es esta chica:



Además nos sacó una foto a las dos, que ya tocaba después de todo el día para aquí y para allá en las geta (sandalias de madera que acabas sintiendo en tu carne a base de bien… X__x).



Por fin llegó la hora del evento y nos dirigimos a la octava planta de nuevo. Éramos unos treinta fans, casi todo chicas menos un chaval muy feo y uno que estaba a medio camino (transexual quizá). De entre las chicas, teníamos las no tan chicas, es decir, señoras amas de casa que lo siguen viviendo igual de intensamente o más (genial, en serio), las jovencitas medio normales y las princesas Barbie total, con sus peinados cardados de medio metro, postizos y en general grandes dosis de plástico encima (cuando se lo quitan se quedan en nada). Una en concreto tiene unas uñas que a mí me dan grima, larguísimas y recubiertas de brillantes a modo bola de discoteca, con toda clase de accesorios pegados encima, como diamantes falsos, coronas, etc. Es horroroso.

Nos sentamos en los taburetes que habían dispuesto enfrente de la mesa donde se sentarían ellos, y me partí de risa cuando oí que la de la tienda pedía a las princesitas que se sentaran atrás del todo porque la gente no podía ver con sus pelos. Se quejaron pero obedecieron. Pronto vimos que definitivamente éramos las únicas extranjeras, y las únicas vestidas de yukata. Diez puntos x 2.

No tengo tiempo de entrar en mucho detalle pero cuando la banda apareció nos partimos de risa. De los trajes súper bonitos que sacan a escena nada, llevaban unas pintas alucinantes. Como el evento estaba patrocinado por la tienda de ropa de esa misma planta, habían podido escoger diferentes prendas y ponérselas. Shaura (exJuka), por ejemplo, iba con un chándal morado ultra hortera con falda superpuesta y botas blancas, y poco maquillaje. Los demás iban cada uno como le había parecido oportuno. Durante el evento la chica de la tienda les fue haciendo diversas preguntas y hablaron mucho sobre su nuevo single etc. Como siempre, me enteré de un 10% o así, porque me distraía mirándolos y está visto que no puedo mirar a alguien atentamente mientras intento comprender el japonés, es una cosa o la otra. Luego leyeron preguntas que las fans habían escrito en trozos de papel. Algunas eran buenísimas, como la que decía “¿os ponéis pijama para dormir?”. Llegamos a la conclusión de que el batería, Mikage, es el payaso de la banda, tiene todo el arte del mundo y además es un poco hiperactivo. Los demás tenían que esconder la cara a menudo para reírse a carcajadas.

Lo más emocionante vino cuando terminó la charla y llegó la hora de saludarlos a todos uno por uno. Nos pusimos en fila con muchos nervios, y primero fue el turno de KAZ, uno de los guitarristas. Como lo conozco de haber hablado con él en el Pigg muchas veces, me planté delante y le dije con voz tímida “Maria desu!”. Se alegró mucho de verme y le dije que me sentía muy feliz de poder saludarlo en persona por fin; le di un regalo (envuelto, claro) y lo cogió con mucho cuidado y me dijo que lo guardaría con cariño. Me dio la mano como tres veces seguidas, de hecho no me la soltaba. Le di las gracias por ser siempre tan amable, y me dijo que ya hablaríamos por Pigg seguro. El regalo consistía en un colgante con una cruz, una copia del disco de Project 7 (seguro que lo escucha, chicos) y una mini-carta.

Luego saludé al bajista, Masato, que es muy mono; pero lo saludé brevemente diciéndole “otsukaresama desu” y dándole las gracias cuando me firmó el single. La razón: es el favorito de Elfe, que venía detrás de mí con el ansia, jaja. Ella le dio un regalo y él la miró con cara de ¿para mí? ¿seguro? Pobrecito, que tiene muy pocas fans aún y vive esas cosas intensamente… A Mikage, el batería, le di las gracias porque el evento había sido muy divertido, y él se quedó un poco en shock, como si no estuviera acostumbrado a hablar con extranjeras. A Elfe le preguntó en un intento bastante pobre de inglés si le había gustado el single, y ella le dijo que sí, y yo intervine para poner énfasis y le dije que era maravilloso.

Llegó mi gran momento con Shaura. Comprendedme. Llevo años adorando a ese hombre. En Moi dix Mois, en Hizaki Grace Project, en solitario, en XOVER, en la nueva banda… lo adoro y punto. Me planté delante hecha un manojo de nervios y le dije mi nombre, esperando que también me reconociera del Pigg. Lo hizo, y además se alegró mucho cuando le di su regalo y vio que había puesto una captura de mi avatar pegada al papel; es que ese día yo era clavada a la muñeca, yukata y todo. Me dio las gracias por estar siempre ahí en Pigg apoyando (menos mal que no parece ser que considere que le doy la lata, lol). Me dio la mano con calidez y me firmó el single, explicándome que ese pedazo de kanji que había puesto era el kanji de “Shaura”. Yo estaba medio loca ya, no podía ni sostenerle la mirada, sólo decía cosas random como “¡ureshii!” (qué feliz soy…) y “¡arigatou!”. Me agarré a su mano como una lapa y la de la tienda me tuvo que empujar para que me moviera y saludara al siguiente.

RayX (otro de los guitarristas, es que tienen tres) fue muy simpático y cuando lo saludé me dijo que hablaba muy bien japonés; le dije que qué va, para nada, pero él insistió, todo impresionado. A Erina (que iba vestido muy de tío, nada que ver con su stage persona) lo que le dije fue que adoro Violet Rain (canción compuesta por él), que es mi canción favorita, y se puso todo contento.

Al terminar de hablar con todos, y con nuestras carátulas firmadas en la mano, salimos de la tienda y esperamos fuera a que todo el mundo terminase. Lo siguiente era la sesión de fotos de cada fan con la banda, y teníamos los números dos y tres. Habían dispuesto las sillas de modo que cada niña elegía a dos para que se sentasen a su lado, mientras los otros se quedaban detrás. Elfe escogió a Shaura y Masato, que una vez más se quedó flipado como si fuera impensable que alguien quisiera hacerse una foto con él en primer plano. Me dio mucha vergüenza tener que elegir, pero dejé a Shaura donde estaba y le pedí a KAZ que ocupara la otra silla. La chica me hizo la foto con mi cámara y cuando me levanté Shaura me dio las gracias, pero estaba toda azorada y salí deprisa de allí para dejar paso a la siguiente.

Y éstas son las fotos. Mirad nuestra cara de felicidad absoluta:





Felices del todo, nos fuimos para casa a quitarnos el yukata y las malditas sandalias (que casi me dejan el dedo gordo despegado de los demás de por vida, lol). Nos cambiamos de ropa y nos pusimos monas para dar un paseo, ya que era sábado por la noche. Fue un poco aburrido porque es difícil encontrar bares en Shinjuku teniendo en cuenta que primero hay que “encontrarlos” literalmente, que a pie de calle no están ni el 5%, y subir en ascensor a un edificio para meterte en un garito desconocido da algo de mal rollo. Acabamos en Shibuya comiendo palitos de queso en un local ultra extraño en el que por narices había que comer y beber algo (sólo beber no valía), y además cobraban un recargo por mesa… Y eso fue todo, volvimos a casa en taxi porque se nos pasó la hora del último tren; menos mal que estamos muy, muy cerca de Shibuya.

jueves, 29 de julio de 2010

Muriendo por un CD y de viaje al Japón profundo

28/07/10

Omi informando.
El miércoles nos levantamos y fuimos a la puerta de Like an Edison (tienda de música) sobre las nueve y media porque a las once abrían y esa mañana salían a la venta cds de un montón de grupos (¿se pondrán de acuerdo?). Total, que para no tardar mil años y llegar a tiempo a coger nuestro tren a Nikko nos sentamos por allí a esperar. Gran error. La cola no se hacía en la puerta de la tienda; habían pegado un mapa, en japo por supuesto, indicando dónde estaba la cola. Total que perdimos un tiempo precioso y cuando llegamos a la calle de al lado ya había más de veinte pavas en fila con sus sombrillas y todos sus avíos. Me entró un cabreo de narices pero tocó esperar en esa cola. Para evitar avalanchas, a las once dejaron pasar a las niñas en pequeños grupos y tardamos otro rato en pisar la tienda. Pero ahí no acabó todo. Una vez se entraba, las niñas se ponían en cola para pagar, teniendo en cuenta que las novedades las habían puesto al fondo en varias mesas, es decir, primero te ponías en cola y luego cogías lo que querías. De ciencia ficción. Trincamos los singles de Kaya, uno por cabeza, pero no vimos el single de VII-sense por ningún lado y empecé a atacarme seriamente. Cuando vi que Mana-san, una amiga que iba justo delante nuestra, no conseguía su copia y en su lugar la dependienta le daba papeles y un montón de explicaciones acabé de atacarme del todo, pensando que algo iba a salir mal, que no íbamos a conseguir los singles y por tanto las entradas al instore event (o evento en tienda) del día uno. Resultó que no habían llegado los discos, pero la mujer nos dio un vale para ir al evento y también reservamos nuestras copias y las dejamos pagadas; las recogeremos pronto. Tenemos los números 2 y 3 para el evento, eso va a ser mortal jeje. Y para el evento de Kaya, el 6 y el 7, bieeeen. Mucho atacarme para nada; todo tenía solución (en serio que casi lloro allí en medio, de pronto no me salía el japonés, sólo el inglés; de sólo pensar en no estar en ese evento y no poder darle a Shaura lo que le tengo que dar me entró algo malo…)

Por supuesto, con toda la movida, no llegamos a tiempo al tren que teníamos que coger. Fuimos deprisa a la estación y la mujer del mostrador de información nos explicó qué conexiones teníamos que hacer para llegar a Nikko a una hora razonable. Ahí empezó nuestra odisea.

A la una menos veinte tomamos el tren expreso de Shinjuku a la estación de Tokio (la más “importante”), de donde salen los trenes balas o shinkansen. A pesar de llegar con el tiempo justo, nos metimos en el vagón sin reserva de un shinkansen a Utsunomiya, que tardó una hora más o menos (tren número 2). Impresionantes la velocidad y la comodidad de estos trenes. El tercer tren fue de Utsunomiya a Nikko y tardó otra hora por lo menos (tren 3). En Nikko cogimos otro tren que ya no cubría el JR Pass porque era de una compañía privada, la Tobu, y a la segunda parada transbordamos (trenes 4 y 5 respectivamente). Aquí ocurre una cosa curiosa con los trenes, que la verdad no sé si pasa en España, y es que hay trenes que en cierto punto se desdoblan, y unos vagones tiran para un lado y otros para otro. Es decir, que incluso después de haberte montado en el tren puedes no llegar al sitio al que pretendías ir. Mortal. Por suerte nos explicaron dónde subir y en el quinto tren (que perdió todos sus vagones menos dos por el camino) subimos y subimos viendo un paisaje maravilloso a ambos lados: montañas, árboles, ríos. Pasamos por unos sitios tan recónditos que el tren paraba al lado de las casas, sin estación ni andén ni nada… (qué horror para la gente de las casas, por cierto). Y si pensáis que cinco trenes para ir a un sitio es una pasada, eso no fue todo. Una vez en la estación de Yunishigawa Onsen, y con toda la buena suerte del mundo, cogimos el último bus que hacía el recorrido por diferentes onsen soltando y recogiendo gente, el de las cinco y cuarto.



Pero viendo paisajes como éste ¿quién se quejaba?



La nuestra era una de las últimas paradas, y por fin, después de casi cinco horas de trayecto y medio muertas, llegamos al Japón profundo, donde existen cosas increíbles que en las ciudades como Tokio (aunque también sean increíbles) no pueden ni imaginarse. Corto la entrada aquí porque necesito otras dos para organizar las mil fotos y contar bien nuestra experiencia en el ryokan y Nikko. Seguid pendientes.

martes, 27 de julio de 2010

VII-sense: Segunda vez

26/07/10

¡Hola! ¡Omi al teclado!
El día 26 teníamos el segundo concierto multi-banda con VII-sense como plato fuerte (al menos para nosotras, oficialmente era el evento de otra banda que ni vimos…). Antes de ir a la sala del concierto, nos arreglamos y tiramos hacia Shinjuku para cambiar unos cheques en la oficina de correos, comer y dar una vuelta. De camino preguntamos en Like an Edison (tienda de discos) qué había que hacer para asistir a dos “instore events”, el de VII-sense el día 1 y el de Kaya el día 8; nos dijeron que con ir el mismo día 28 con tiempo vale, que dan los tickets por orden. Espero que tengamos suerte…
Foto de Elfe en Shinjuku, este pedazo de pantallón triple en medio de la calle me impresionó:



Comimos en una hamburguesería “japa” llamada Moss Burguer, que tiene establecimientos por todas partes. La verdad es que la hamburguesa de queso estaba mucho mejor que la del McDonalds de aquí, tenía una salsa la mar de curiosa. Vamos, que recomiendo comer ahí a quien tenga antojo de hamburguesa.
Luego nos dirigimos a Marui One a echar un vistazo y ponernos los dientes largos… En serio, necesito 100.000 yenes o más ya XD. Ese sitio tiene de todo, de todas las marcas (Moitie, H.naoto, Baby, BPN…); no sabes a dónde tirarte, es como un colapso mental. Volveré cuando cobre ahora a final de mes…
Fotos tomadas en las entreplantas de este centro comercial (genial):





Lo que sí compré fue una sombrilla-paraguas (tiene doble función) preciosa que nos vino de perlas porque se puso a llover de pronto al salir del Marui.

A las tres y pico fuimos a coger el tren para ir a Takadanobaba, donde está Takadanobaba AREA. Supuestamente yo había copiado un mapa de cómo ir a la sala pero lo leímos al revés y en vez de tirar para la izquierda al salir de la estación caminamos un buen rato hacia la derecha. Total, que no encontrábamos la sala. Menos mal que una vez más el Pigg me salvó y le mandé un mensaje a Mana-san, una chica que va siempre a los conciertos de VII-sense y que es bastante agradable. Ella me dijo que volviéramos a la estación, que nos esperaba allí, y afortunadamente nos encontramos enseguida y nos enseñó el camino a la sala. Nos lo hemos aprendido porque tenemos que volver varias veces además…

Del concierto me voy a centrar en VII-sense porque la verdad, sólo vimos cuatro bandas en total de las siete que tocaban (Depain, Keith y unos cuyo nombre parece un número de teléfono imposible de recorder). Las otras no me parecieron gran cosa, será que estoy un poco empachada de indies XD. Eso sí, desde aquí hago un llamamiento para que la gente se apunte a mi campaña “apadrina a un bandman”; esas criaturas necesitan comer, ¡lo necesitan! Había uno que era todo abdominales pero por más que lo miraba no encontraba dónde podía estar su estómago… lo que es el estómago para comer no existía. Su cintura era más estrecha que mi pierna. ¡Pucheros para todos ya! T_T Qué penita da verlos.

Pero yendo a lo importante, VII-sense salieron con poco tiempo (menos que el otro día) pero lo que tocaron fue increíble como siempre. A Shaura se le vio incluso más suelto, y cada dos por tres tenía su maravillosa patita en lo alto de una plataforma en el centro; y digo maravillosa porque su pantalón no deja mucho a la imaginación… se ve carne por todos lados. Creo que en cierto momento se me quedó mirando cuando él estaba en segundo plano un poco más atrás; me tiene fichada lol. Aunque me daba coraje tener que estar al lado de una panda de finlandesas que lo flipaban igual con todas las bandas, y me impidieron acercarme todo lo que hubiera querido a la zona central. Pero acabamos en segunda fila igualmente, Elfe delante de KAZ y Masato y yo entre Shaura y Erina. Las tipas de primera fila dan miedo, están tan ultra-coordinadas entre ellas que no sólo es imposible meterse en primera fila si no eres de su grupo sino que durante el concierto se cambian el sitio rápidamente (¿lo tendrán ensayado?) para ir siguiendo al miembro que les gusta cuando éste se mueve por el escenario. Cuando KAZ se acercó para mi lado puse los dedos formando un corazón (sí, es moña pero se hace aquí) y me da la impresión de que asintió un poco; además luego le dije por el Ameba que la de segunda fila era yo, jeje.

Musicalmente hablando, es que se salen. Hay una canción que me tiene enamoradita perdida y me da la sensación de que es la del segundo single. Ya falta muy poco para comprobarlo porque el single sale mañana, aunque no podré escucharlo hasta el jueves. Durante esa canción hacemos un “furi” especial, una serie de movimientos con las manos al ritmo de la música, y queda muy chulo. Verdaderamente, tal y como dice una amiga mía, para el primer single cogieron la canción más flojilla, la de Black Bird (aunque a mí me gusta). Os aseguro que las demás son mejores, van in crescendo; dadles una oportunidad y escuchad su segundo trabajo neee <3.

Después de VII-sense escuchamos otra banda más y nos fuimos porque nuestros pies estaban en huelga. Aunque no sin antes hacernos una foto con Mana-san, Makomi y varias fans de VII-sense:



Y aún nos quedan varios conciertos y eventos de esta banda, ¡yey!

domingo, 25 de julio de 2010

The GazettE y el Budokan

23/07/10

Elfe modo histérica informando…

Día 23, gran día, pero empezare por el principio. Nos despertamos tranquilamente y sin prisa, nos pusimos una ropa cómoda, ya que el día prometía ser ajetreado. Lo primero fue llamar al onsen donde teníamos reserva para cambiar el día de llegada, ya que en nuestro cumulo de cosas no habíamos contado con un par de ella y necesitábamos hacer esa escapada sin prisa ni nervios, sobre todo porque el susodicho sitio está en a tomar por saco en Nikko, que desde nuestro piso tardaremos algo más de 3 horas y media en llegar. Después de que Omi se defendiera con japonés entremezclado con ingles para realizar el cambio sin ningún problema nos fuimos a la calle, pobres de nosotras que creyendo que tras el chaparrón de la noche antes iba a refrescar nos encontramos con la misma calor y más humedad aun.

Fuimos al Lawson a sacar las entradas del concierto de VII-Sense del lunes que viene y para hacer tiempo entramos en KiddyLand, que es una tienda gigantesca, como la mayoría, de juguetes con la diferencia de que no ves un niño dentro, sino todo gente ya crecidita babeando igual que niños con las cosas. Entre algunas curiosidades es que había una planta dedicada a Snopy y otra a Hello Kitty, donde vimos una Kitty andadora amarrada a un palo dando vueltas.

Tras tener que sacar a Omi de allí casi de los pelos nos fuimos a llenar el buche a un sitio llamado Italian Tomato, que sirven pasta. Al no tener coca cola hicimos una mezclina un tanto rara, pero que aquí nadie vio extraña. Un Ice Cocoa (una especia de batido de chocolate con mucho hielo) y un plato de espagueti con crema de mozzarella y tomate. Pa morirse.

Llegados a este punto comenzó nuestra odisea de transporte para llegar, y aquí viene lo importante del día, al estadio Budokan donde tendría lugar pocas horas después el tan esperado concierto de The Gazette, por lo que ahora comprenderéis el por qué de mi histerismo. Primero cogimos la línea JR de tren para llegar a Shinjuku, hasta ahí, todo bien, pero al salir empezamos a buscar la línea verde de metro y…. no estaba, simplemente no estaba, estábamos en la estación adecuada pero el metro no estaba. Entonces llegamos a la conclusión de que la estación de Shinjuku es como otra dimensión que se extiendo bajo la ciudad en sí y donde las cosa desaparecen sin saber como con metros, vías y todo lo que haya, tal como hemos leído en internet y comprobado en nuestras carnes, entrar es muy fácil, salir... es otro cuento y más aun salir por donde tienes que salir, porque eso tiene más salidas que un colador. Cuando crees haber encontrado un mapa de la estación resulta que es un directorio de las tiendas, cuando crees que has encontrado una salida acabas metida en un centro comercial. Total que acabamos saliendo a la calle por donde no sabemos y buscando una boca de metro donde saliera la línea verde. Tras preguntar a dos guardas (vivan los Koban, o puestos de policía, que aquí no están para arrestar a nadie sino para guiar a pobres e inocentes turistas extraviados) llegamos al metro, llegamos a nuestra parada destino y allí estaba, el Budokan al final de una cuestecita que por mucho calzado cómodo que lleves te dan ganas de tirarte hacia abajo rodando. Quedaba hora y cuarto para que abrieran las puertas y allí había más gente que en la guerra, desde personas con atuendos normales, pasando por lolitas hasta cosplays que si no fuera porque sabes que no son ellos te tirarías al cuello de más de una gritando.

Mientras esperábamos sentadas y tras comprar merchandising (yo me compre una camiseta, una toalla, una bandana y una agenda) vimos cosas que solo pueden ocurrir en un concierto de The Gazette en Japón. Visión doble de Uruhas con el mismo cosplay, Aois medio muertas luchando por levantar los pies del suelo con los plataformazos, Reitas idénticas a causa de la nariz tapada y una multitud de Rukis hablando entre sí provocando un colapso a mas de una. Eso si Kai solo vimos una y no estaba muy logrado que digamos.



Allí estaban los camiones de la gira, con las imágenes del grupo del nuevo single.



Y qué decir del estadio, enorme y muy chulo. El Budokan es un estadio de artes marciales de forma octogonal y nuestros asientos estaban en la segunda planta en el lado suroeste.



Mención especial a los ramos de flores que revistas, cadenas de televisión, marcas de guitarras, etc... regalaron al grupo. El staff se las vio y deseo para poder colocarlos todos en fila sin que ninguno quedara oculto a la entrada del estadio. Cada vez que pensábamos, ya no saldrán mas, salían otros tantos, hasta tal punto que tuvieron que poner alguno bajando la escalera principal.



Cuando entramos al principio nos sentimos un poco desconcertadas por la distancia al escenario pero, a pesar de que nos hubiera gustado verles mejor, se les oía de maravilla y disfrutamos del concierto muchísimo. Cuando empezaron a salir al escenario volví a sentirme como si fuera la primera vez que les veía, como si una parte de mi reviviera aquel concierto en Paris, pero sin empujones y dolores de todo tipo. Todo el público estaba de pie, pero en su sitio, y fue sorprendente ver como se iba llenando el lugar.



La primera canción fue Filth in the Beauty, y nunca jamás en mi vida he visto tanta coordinación en un público, todo el mundo sabía que hacer exactamente en qué momento y como y la verdad no fue difícil pillar el ritmo, además que los efectos de fuego si no te los esperas te llevas un buen susto y un subidón de adrenalina. Siguió la canción Headache, donde unas explosiones en el borde del escenario hizo que más de uno pegara un grito del susto (me incluyo), después tocaron mas como Shiver, Leech, Cockroach… Pero hubo algunas que realmente me llegaron como por ejemplo Kare Uta, que si mal no recuerdo no se encuentra en ningún single ni álbum, por lo que la única forma de escucharla es en un concierto (en directo o en DVD), así que cuando puedes oírla en directo es como… no se… y más aun quienes hayan leído y/o traducido esta canción, ya que la letra es realmente preciosa, así que no pude evitar echar alguna que otra lagrima mientras la escuchaba desde mi lugar en el Budokan. También tocaron una B-side del nuevo single Shiver, la canción se llama Naraku y es realmente impresionante. Otra que tampoco esperábamos oír fue D.L.N. pero la que nos dejo por los suelos, y esto es literal, fue Discharge, una canción bastante fuerte donde la interacción publico-grupo es brutal y lo que Ruki diga va a misa, saltar, gritar, mover los brazos, hacer headbang. Resultado… una clase intensiva de aerobic a lo bestia, que aun hace que hoy me duela el cuello y la cintura, pero realmente la disfruté como no pensé que podría disfrutar esa canción. Demás es impresionante ver desde arriba como todo el mundo se mueve al unísono, es muy impactante. Hubiese estado bien que hubieran puesto la pantalla grande para poder verles de cerca desde donde estábamos, pero viendo la ropa (la de Ruki no podía brillar mas por que hubiera sido una bombilla), el pelo, los movimientos, sabias que eran ellos, no podían ser otros, no me arrepiento de haber ido en absoluto. Pero el concierto aun no había terminado a pesar de que poco después de esta canción salió del escenario.

Todo el mundo comenzó a palmear y a gritar el conocido “ENCORE” para que volvieran a salir. Yo personalmente lo grite hasta que creí que la garganta se me iba a hacer añicos y por fin salieron de nuevo, empezando como en todo encoré con el Ride With the Rockers, donde primero tocan Kai la batería y Reita el bajo solos y tras unos minutos de disfrutar de ellos dos se unen los guitarristas, Aoi y Uruha dándole un final increíble al principio de la segunda parte del concierto. Y ahí sale de nuevo Ruki y empiezan a tocar LINDA, una canción larga donde aunque es repetitiva en algunas partes lo importante esta, al igual que en Discharge, en la participación del público. Segunda parte de la clase de aerobic donde ya dices “mañana no hay quien me levante de la cama”.

Y el final apoteósico para el concierto, después de un par de canciones más, fue cuando Ruki anuncio como última canción Best Friends. La gente canto a pleno pulmón y no dejo de saltar y animar. Y yo que pensé que los japoneses eran unos muermos en los concis… cuando quieren bien que animan. Resultado… la gente volvió a gritar ENCORE hasta tal punto que por megafonía nos pidieron que fuéramos desalojando el estadio, así que poco a poco la gente se resigno y fuimos saliendo, comprándonos un refresco para remojar las gargantas e inocentes de nosotras salimos tranquilamente cuando de pronto nos encontramos con una procesión de por lo menos 100 chicos dándonos propaganda de grupos de música visual indie y aun mas paranoia cuando nos fijamos en que los que reparten ¡son los mismos de los grupos! Nos faltaban manos para coger todo lo que nos daban y si por mi hubiera sido hubiera vuelto a empezar para repetir XD.

El resultado… Omi y Elfe doloridas en el tren, con un cargamento de flyers de grupos y con una sonrisa de oreja a oreja.

Si alguien por curiosidad quiere ver la mezclina que hicieron en el concierto aquí dejo el setlist completo:

01.Filth in the beauty
02.HEADACHE MAN
03.HESITATING MEANS DEATH
04.SHIVER
05.A MOTH UNDER THE SKIN
06.Ruder
07.Akai One Piece
08.Toguro
09.Naraku
10.Kare Uta
11.D.L.N
12.LEECH
13.Maggots
14.OGRE
15.DISCHARGE
16.COCKROACH
ENCORE Ride with the ROCKERS
E1.LINDA -candydive Pinky heaven-
E2.[DIS]
E3.Kantou dogeza kumiai
E4. ☆BEST FRIENDS☆

jueves, 22 de julio de 2010

Shinjuku RUIDOK4

21/07/10
Escribe Omi.

El miércoles volvíamos a tener concierto (se han concentrado todos en la primera semana, qué le vamos a hacer, jiji), y decidimos hacer la colada por la mañana. Parece mentira que solo llevábamos cuatro días aquí, y el montón de ropa era enorme. Este clima tan espantoso te deja la ropa pegada al cuerpo, la humedad es insoportable. Cuando conseguimos fabricarnos un tendedero con una cuerda de la tienda de cien yenes y lavamos la ropa en nuestra maravillosa lavadora que funciona a monedas (sí, estáis leyendo bien), tendimos y nos dispusimos a arreglarnos. Yo quedé así con mi nuevo conjunto de Bodyline:



Y es que estaba a punto de ver a mi Jukaaaa (ahora conocido como Shaura), no cabía en mí de gozo.
De camino a la estación paramos para sacarnos unas purikuras y por supuesto salimos divinas de la muerte; voy a necesitar una máquina de esas en casa para subirme la autoestima todos los días… salen unos ojazos, un contraste, un brillo… Luego nos comimos una hamburguesa en el McDonalds (que conste que siempre comemos japo, ésa fue una excepción) y cogimos el tren. Por cierto, en el McDonalds de Takeshita Doori la comida es rápida pero de verdad, te atienden tres veces más rápido que en España porque tienen las tareas súper repartidas… si es que son igual de eficientes para todo.

Al llegar a la estación nos encontramos con nuestras amigas españolas (las que vimos en el concierto de Moi dix Mois y en el de Versailles), canjeamos nuestros e-mails por tickets y esperamos un rato.
Fotos de la espera, al lado del cartel de la sala Shinjuku Ruido K4. Atención especial merecen los ojazos de Elfe, ¿o no?:





Compramos algo de “mercha”, en mi caso el primer single de VII-sense, Black Bird y dos sets de fotos, uno para mí y otro para mi hermanito brasileño fan de Juka (va a flipar).

Éste era uno de esos conciertos multi-banda indie que tanta gracia me hacen. ¿Por qué? Pues primero, porque las fans se organizan en primera fila según la banda; segundo, porque algunas de las bandas no llenan ni la primera fila, mientras las pavas se quedan sentadas en el suelo; tercero, porque las japas se llevan sus zapatillas para quitarse los taconazos y saltar a gusto. Se comportan de una manera súper rara en los conciertos, y a veces los movimientos que hacen no tienen ni siquiera que ver con la música. Cuando hacen headbanging corres el riesgo de que te saquen un ojo con la montaña de extensiones que llevan en el pelo. A veces se ponen cuatro o cinco en primera fila inclinadas sobre la barra, y otras pavas cogen carrerilla y se tiran en lo alto, una versión light y bastante ridícula de lo que sería el pogo/moshing. Total, que verlas es un espectáculo surrealista en sí mismo.
Aunque lo verdaderamente raro fue la primera banda. No encuentro palabras para definirlos, así que dejémoslo en “una caca”. Eran un grupo de amiguetes mal vestidos y feotes con un vocalista que tenía unos dientes que daba susto, feo, pero feo con saña, y que no se sabía las letras de las canciones. Ni siquiera se sabía la de Zankokuna tenshi no teeze (Evangelion, vamos), cuyo cover hicieron a una velocidad de x4. De hecho, ni siquiera se había aprendido lo que tenía que decir entre canción y canción, lo iba leyendo. En serio, una pena. Menos mal que la calidad fue subiendo con las otras bandas.

Los segundos fueron mucho mejores, se llaman Itto (一兎) y el vocalista está como un tren, lleva un traje chulísimo; y además tocaron muy bien. El chaval, Hiviki, era un ejemplo de japo no-esquelético, lo cual anima bastante puesto que aquí a la mayoría le faltan unos cuantos pucheros. Yo me ponía a repartir rancho entre los visualeros y no paraba.

Inciso 1 de Elfe: Hiviki fue el primero en fijarse en nuestra presencia, ya que 4 occidentales con tacones, arregladas y maquilladas entre un chorro japonesas me diréis si destaca, pues se puso frente a nosotras y empezó a hacernos señas para que nos acercáramos y acabe siendo yo la que me acerque y me dio con la manita en la cabeza, ¡mas mono!

Continúa Omi: La tercera banda, 「7191。。。」(sí, es su nombre) también molaban mucho. No sé dar detalles porque estaba muy nerviosa esperando lo que vino a continuación… Tomé posiciones en segunda fila centrada para ver a mi Juka en todo en su esplendor. Y vaya si lo vi.

Primero salieron los otros cinco miembros, y como la sala y el escenario son tan pequeños temimos que no iban a caber… pero afortunadamente se apañaron. De los tres guitarristas mi favorito es KAZ, va vestido de “gentleman” con sombrero y todo y hace unos solos de impresión; además he hablado con él varias veces en Pigg y es majísimo. Tocaron una intro instrumental que quedó genial porque la verdad, mola tener tres guitarras en el escenario al mismo tiempo y bien sincronizadas. Cuando salió Juka/Shaura casi me desmayo. Ya lo vi hace dos años, pero con ropa más normal; ayer por fin lo vi con un traje currado, plateado y súper bonito; se le veía muslito por todas partes por debajo de la chaqueta porque el pantalón tiene rajas y cuerdas a los lados, buf. Es alto, guapísimo, no llevaba lentillas porque tenía los ojos algo rojos (me alegré de ver sus ojitos marrones), y madre mía cómo canta. Me dijo una de mis amigas… “este hombre ha mejorado con respecto a Moi dix Mois”. Sí que lo ha hecho, ha crecido y crecido como vocalista y yo no sé dónde va a llegar el poderío de su voz. Los falsettos que en el primer single suenan algo artificiales, en directo te dejan con la boca abierta, son un auténtico regalo para el oído. No desafina NADA. Y lo mejor de todo es que tienen ya un repertorio de lo más completo, con verdaderos temazos; estoy segura de que el segundo single va a convencer a todos los escépticos a los que no les dice mucho esta banda. Sé que me vio y levantó las cejas como a modo de saludo; quiera que no hemos coincidido también en Pigg y le dije que vendría a Japón y a sus conciertos. Ya lo saludaré convenientemente el día 1 en el evento.

Inciso 2 de Elfe: ¡MASATO! He flipado colores con este hombre, además de buen bajista, es guapo a morir. Y encima después de vernos, como no, nos miro varias veces y de pronto va y se acerca al borde del escenario y empieza a llamarme, ¡a mí!, no es coña que las demás lo vieron y Laura, la otra chica española, me termino dando un empujón para que me acercara y el también acabo dándome en la cabecita y yo ya colora como un tomate, ¡qué cosa más adorable de hombre en serio!

Continúa Omi: No me enrollo más con los detalles. Después de VII-sense vinieron The Darling, VIRGENOW (Elfe se llevó púa de uno de los guitarras) y Dolore (lol); de esas tres me molaron más los primeros, el vocalista transmitía buen rollo sin ser “nyappy” (cosa que se agradece), y nos tuvo a todas bailando y haciendo headbanging.

En resumen, las españolas llamábamos la atención, nos miraron todas las bandas jeje. Pude hablar antes y después de la actuación de VII-sense con mis amigas de Pigg Mana y Makomi; les di unos regalitos de Sevilla y Makomi me regaló una polaroid de Shaura y un photoset de los primeros que ya no está a la venta. También nos ha conseguido entradas para Gazette, le pagamos y nos las dio en un momento; es un encanto la mujer. Desde luego, he hecho unos contactos fantásticos gracias a internet y al chat este; qué buena gente son todas.

Después del concierto nos fuimos a buscar un sitio para cenar por Shinjuku; entramos en un izakaya subterráneo (es fascinante que casi ningún sitio para comer esté a nivel del suelo) y aquí llegó una pequeña confusión cultural. La señora que nos recibió nos dijo que pasáramos a la zona “japonesa”, nos quitáramos los zapatos y los metiéramos en una bolsa de plástico que había allí. Hasta ahí la entendí. Pero cuando se fue vi unas zapatillas al lado de las bolsas y pensé que teníamos que ponérnoslas para pasar al tatami. Gran error. Pisé con las zapatillas el suelo y al camarero casi le da algo, se tiró en plancha a quitarme la zapatilla del pie y hacer gestos de que ni de coña, que había que estar descalza. Yo le pedí perdón mil veces con un bochorno tremendo… Por lo demás, cenamos sin problemas. Por fin comí uno de mis platos preferidos, ¡okonomiyaki! Estaba riquíiiisimo. Es un plato que tiene la cualidad de hacerme sentir llena y al mismo tiempo bien alimentada porque lleva muchas cosas distintas.





Y eso fue todo, luego volvimos a casa a descansar. Pronto contaremos más cosas.

miércoles, 21 de julio de 2010

Concierto de Versailles

19/07/10
Omi al teclado.

El lunes resultó ser un día festivo, por lo que las calles de Harajuku estaban igual de concurridas o más que el domingo. Nos levantamos y fuimos a Takeshita Doori de nuevo para comprar algunas cosas necesarias en la tienda de 100 yenes: papel de regalo, bolis, cuerda para tender etc. También cayó alguna que otra cosilla en Bodyline, que Elfe se puso para el concierto de Versailles por la tarde.

Volvimos a la casa y nos arreglamos a conciencia. Elfe se puso un traje de punk-lolita morado a cuadros con blusa negra y yo un traje de “ouji”, muy a lo Kamijo, con camisa y chaleco negro largo encima. La peor idea: las plataformazas de ambas. Muy bonitas, muy brillantes, divinas de la muerte pero… para un rato. No para diez horas >o<. Elfe tuvo la precaución de llevarse las chanclas por si le dolían los pies, pero yo, muy digna (y muuuy tonta) pensé que cómo me iba a poner unas chanclas con mi traje principesco. Ay. Un gran momento fue cuando, al entrar en Takeshita Doori, vi una pareja con un carrito de bebé en el que no había un bebé, había 3 chihuahuas llenos de lazos... en serio, esta gente tiene que dejarse de hacer el chorra y empezar a reproducirse YA, que no hay apenas niños chicos ni señoras embarazadas leñe. Cuando estábamos intentando buscar monedas para hacernos unas purikuras, Elfe se dio cuenta de que se había dejado la cartera en casa ¬¬. Volvió a por ella mientras yo me quedé de pie al lado del McDonalds cociéndome un ratito (el calor era sofocante y con mi ropa más). Regresó al cabo de un rato y por fin cogimos el tren, con el tiempo bastante justo. Llegamos a la estación de Kawasaki a las 15.40 donde nos esperaban dos chicas de Alicante, dos chicos de Barcelona y mi amiga Jennifer, que se las había apañado para conseguirnos entradas bastante buenas. Nosotras teníamos los números 250 y pico, que para una banda como Versailles no está mal. Caminamos hasta la sala Club Cittá y nos colocamos en la cola por orden (viva el sistema japonés), no sin antes comprar algo de mercha; tengo la toalla (que me vino de perlas en el conci), la muñequera con logo en rosa y la rosa que se ilumina de muchos colores. Como quedaba algo de tiempo, compramos comida en un conbini (tienda de 24 horas): un onigiri de carne y dos trozos de pollo calentitos al estilo KFC. Menos mal que llenamos el buche antes del intensísimo concierto.



De vuelta a la sala, fueron llamando por orden y entramos, y tras una pelea poco fructífera con las taquillas, que se tragaron 300 yenes por la cara, decidimos pasar a la sala a coger sitio con bolsos y todo. Como era de esperar no había hueco en las primeras filas; nos pusimos en la quinta/sexta en el centro para ver bien a Kamijo, que al fin y al cabo era su cumpleaños.

El concierto comenzó de forma brutal, con Aristocrat’s Symphony y Shout and Bites, puro “moshing” metal entre el público con headbanging y de todo. Fue un principio precioso que nos puso a tono a todos. Estaban guapísimos, con los trajes que vimos en Barcelona; Kamijo radiaba felicidad. Me llamó la atención que estuviera Masashi porque ese mismo día tocaba Közi en Sendai y debería haber estado con él (a menos que se desdoblara…). Luego la cosa se calmó en las siguientes canciones; yo estaba encantada porque por fin pude escuchar la voz de Kamijo cantando cada palabra con toda claridad; el sonido de la sala era asombrosamente bueno y los fans japoneses saben cuándo cantar y cuándo callarse y dejar cantar, lo que permite disfrutar más de la música sin ruido. Durante Amorphous y Sympathia sacamos todos nuestras rosas iluminadas y creamos una escena preciosa, moviéndolas al unísono. Los MC de Kamijo no los entendí muy bien pero estaba adorable como siempre, la gente hasta se reía bastante con lo que decía. Básicamente mencionó Europa varias veces, diciendo que había molado la gira pero que ya estaban en casa y ahora tenían un serie de conciertos en Japón por delante y tal. En cuanto a la setlist, soy nefasta para recordar el orden pero escuché The Umbrella of Glass, Ascendead Master (la cual dedicó a todos los fans del mundo, no importa donde estén), Sympathia (que cambiaron por Serenade, aunque yo habría preferido esta última), Prince, Princess, etc. En general el setlist fue parecido al de la gira europea. Hubo dos encoré, la cosa se volvió a poner intensa con The Red Carpet Day, durante la cual la bulla prácticamente me levantó los pies del suelo (o te movías para adelante, o te llevaban…). Y la última fue por supuesto The Revenant Choir, preciosa y con todo el mundo saltando feliz.

Pero lo más increíble vino después del concierto. Terminó a las 8.30 e inmediatamente nos pusimos en otra cola para comprar la entrada a la fiesta de cumpleaños de Kamijo, en la misma sala.
A esas alturas de la tarde yo ya no tenía pies, eran todo dolor. Y solté:

Omi: No pasa nada, me quito los pies hasta las nueve y…
(Mis ganas; me tuve que conformar con quitarme un rato los zapatos y mangarle las chanclas a Elfe ._.).

Al ratito pagamos los 1000 yenes de la entrada, y canjeamos nuestros tickets de bebida por una botella/vaso de lo que fuera (yo tomé una especie de refresco de vodka con limón muy rico). Habían colocado una serie de mesas altas repartidas por la sala para que nos fuéramos poniendo alrededor, y eso hicimos. Los españoles nos agrupamos al lado de una de ellas. Cuando la sala se hubo llenado, apareció una señora con un vestido verde que nos dio la bienvenida y presentó a Versailles. Y Ohmygod. Aparecieron con trajes de Baby/Alice and the Pirates; Teru de kodona con sus calcetinitos y todo, adorable; Kamijo de negro con una chaqueta larga (no era el traje así como de pirata que sale en el photoset pero iba mortal); Yuki también de negro muy elegante, y Hizaki con su maravilloso vestido de Baby gris y negro. La primera parte de la fiesta consistió en que los miembros respondieron a una serie de preguntas que les hacía la presentadora. Como siempre, entendí sólo trozos, pero hablaron mucho de sus experiencias y anécdotas en el extranjero (cosas como que el conductor del bus tenía cara de pulpo, o que Yuki en cierto momento no podía encontrar su pasaporte…). Kamijo se partió de risa en algunos momentos, era adorable verlo encogiéndose y dándose palmadas en las rodillas. En otro momento Teru se puso a hacer como de hijo de Kamijo, llamándolo “papá”, y todo el público lo imitó; súper encantador el nene. Le cantamos cumpleaños feliz a Kamijo, sacaron una tarta y champán, y brindamos con ellos levantando nuestros vasos al unísono.

De pronto se bajaron del escenario, cada uno acompañado por un miembro del staff a modo de escolta, y empezaron a pasear entre el público para saludar a todo el mundo. Fue increíble, tanto por la simpatía que mostraron en todo momento como por el excelente comportamiento de todos los fans, incluso de las chavalas más emocionadas. Las españolas hicimos piña y nos fuimos a por Hizaki; nos dio la mano y le dijimos que éramos de España y nos saludó con afecto (qué guapísimo que es de cerca). Luego llegó el turno de hablar con Kamijo, en otra parte de la sala. Increíble. Le dije que veníamos de España y nos miró encantado (bueno es saber que no está traumatizado por el concierto de BCN), nos dio las gracias y la mano, nos preguntó “¿cómo están?” con su voz más sexy (muerteee) y luego empezó a intentar recordar las palabras en inglés para agradecernos lo de la estrella hace dos años, que le encantó y tal *_*. Es un perfecto caballero, y desde luego el mejor relaciones públicas. Le di su regalo de cumpleaños, perfectamente envuelto y con una rosa a modo de lazo, y lo cogió agradecido y se lo dio a su escolta para que lo llevara. El tercero al que saludamos fue Teru, que cada vez tenía que retroceder más porque había una verdadera piña de gente alrededor (empezó en un extremo de la sala y acabó en otro). Teru es como un niño feliz, de hecho lo vimos saludar a una señora que iba con su niña (o niño, no lo vi bien) de modo adorable. Conseguí decirle lo de que éramos de España y se emocionó mucho, e intentó recordar como se decía “gracias” en español (le llevó varios intentos, pero su cara pensando fue tan divertida…); tiene una sonrisa absolutamente adorable. Le conseguí preguntar si se lo había pasado bien en España y me dijo que sí, que mucho, aunque hizo mucho calor. Masashi no estaba andando entre el público, naturalmente, sino detrás de una especie de barra haciendo diversas tareas (a cargo de la música de fondo creo). Nos acercamos a él y se quedó un poco pillado; le dije de dónde éramos y que hacía dos días lo habíamos visto en el Deep Sactuary con Közi también, y asintió y conseguí que me diera la mano. Aunque se le acercaron algunas personas, el pobre se sentía un poco raro. Yuki estaba tonteando con unas niñas que le estaban tocando los músculos del brazo (¿cuántas cervezas llevaba? Con la coña que siempre tienen todos con Yuki el borrachín…); cuando nos acercamos le volví a decir lo mismo y también fue muy agradable.

Al final volvieron a subir todos al escenario, y también subió Masashi, al que habían estado presentando toda la noche como “guest bassist” (bajista invitado). Le pasaron el micro y saludó, y esa fue por lo visto la primera vez que le dejaron “hablar” a los fans. Luego todos los miembros unieron las manos, poniendo una encima de otra en plan equipo, y Masashi también se unió. No es por nada, la sensación que me dio fue que Masashi tiene medio pie en la banda, que lo están haciendo muy poco a poco y de forma respetuosa y elegante (tanto que cuando Kamijo durante el concierto presentó a la banda, dijo “Versailles eternal member: ¡Jasmine You!” T__T precioso). Es un chaval que me gusta, aunque necesita un arreglillo en los dientes es buen bajista, toca con púa y con los dedos, le salen bien las líneas de Jasmine que según dicen no son sencillas. El tiempo lo dirá… La conclusión que saqué de este concierto fue que Versailles no sólo son unos músicos maravillosos sino unas personas excepcionales, cercanas y dulces. Los quiero aún más, y no pensé que eso fuera posible.

Al salir de la sala por segunda vez mis pies habían llegado a su límite, de modo que anduve con plataformas como pude un rato pero al llegar a la estación de Harajuku me quedé en calcetines e intenté caminar por la calle así. Al principio funcionó pero llegó un punto en el que la acera era más rugosa que la mismísima carretera y tuve que volver a apechugar con los tacones. En serio, nunca mais.



Pronto contaremos lo que ocurrió al día siguiente; vamos posteando con retraso pero es que ¡estamos todo el día de aquí para allá!

domingo, 18 de julio de 2010

Final apoteosico del primer día

17/07/10
¡Aquí Omi! Continúo contando cositas ^_^.

Subimos a la cuarta planta en ascensor y entramos en la que va a ser nuestra casa durante un mes, después de mucho pelearnos con la llave ya que las puertas, como tantas otras cosas aquí, van al revés (no quiero ni entrar en el tema de los grifos, el tráfico o las escaleras mecánicas). Lo primero que vimos al entrar fue un zapatero lleno de zapatos tamaño Goofy. En Japón, como sabéis, está feo entrar en las casas con los zapatos puestos así que hay que utilizar un pequeño rellano para hacer el cambio. Inmediatamente intuimos que los otros inquilinos de la casa eran hombres bien alimentados de pequeños por sus madres. El piso consta de un salón con un poster de un señor muy feo en la pared que cada vez que pasamos nos asusta, varias habitaciones, una cocina llena de trastos (incluyendo, como era de esperar, doscientos cubos de basura diferentes ohmygod), el baño (no está mal, mientras no haya cucarachas no me quejo; eso sí, para sentarse en el inodoro hay que ser contorsionista porque la tapa no se puede levantar del todo y de camino cenas lavabo), y un aseo más que supongo acabaremos utilizando bastante. En cuanto a la habitación, no podemos quejarnos. Tiene un balcón (mucha luz), aire acondicionado, un escritorio con su silla, bastante espacio para ropa y para nuestras cosas y dos camas (una es más bien un futón en el suelo, pero las dos son cómodas). Pero lo mejor de todo es la ubicación. A diez minutos escasos andando nos plantamos en Harajuku (con sus tiendas de ropa y su parque), en la estación de tren o en la de metro; la comunicación con el resto de zonas famosas de Tokio es increíble, llegaremos a cualquier parte enseguida. Resumiendo, hemos acertado de pleno con este piso-residencia de Sakura House.

Después de medio instalarnos, nos duchamos para quitarnos el sofoco que traíamos después de arrastrar maletas en un día de calor insoportable. Voy a compartir otra frase-perla de Elfe, que surgió cuando estábamos hablando de los tíos japoneses y nuestra timidez:

Omi: A los japos les gusta mucho el punto “tontita”.
Elfe: Pues por eso, como nosotras somos medio gilipollas…

(Olé ahí, esa buena propaganda XD)

Luego nos arreglamos y nos dirigimos a Akasaka para ver el concierto de Moi dix Mois y Közi, Deep Sanctuary 2, en la sala Akasaka Blitz. El espectáculo que nos esperaba era abrumador. Centenares de fans aguardaban en perfecto orden, mientras un señor iba llamando a los miembros del club de fans para que pasaran antes. Pasé mucha vergüenza pero preguntando a unos y a otros cambiamos nuestro e-mail de reserva por dos entradas con los números 25 y 26; eso sí, el e-mail decidió entrar por su cuenta, se nos voló y casi se mete en la sala… menos mal que un hombre que trabajaba allí nos lo dio. Entramos y me detuve un momento para comprar algo de “mercha”: el libro de fotos del tour y una camiseta monísima con un chibi-Mana (también conocido como Matin) en versión Manapy, es decir con referencias a Snoopy). Dos minutos después cogimos posiciones en segunda fila, en el lado de Mana, y comenzó nuestra larga espera de una hora mientras la sala se llenaba. Y se llenó. Fue fascinante ver tantísima gente apiñada allí. En primera fila estaban varias conocidas/amigas mías, incluyendo a Jennifer, la chica que tanto me ayudó hace dos años, y Angelica, una fan de Mana brasileña muy amable.

El concierto tenía que empezar alrededor de las 19.00 pero a las 18.15 salió Közi a escena con sus miembros de soporte. Teniendo en cuenta que llegué tarde al fandom de Malice Mizer (o sea, cuando ya no existía) y no he seguido de cerca la carrera en solitario de Közi, nunca lo había visto en persona. Es un tipo impresionante, parece que hubiera nacido encima de un escenario; su presencia es abrumadora y a la vez consigue ser teatral y divertido. Se conserva bien; evidentemente Mana ha compartido con él el secreto de la eterna juventud. Me llamó la atención su ropa, de un estilo difícil de definir y colores rojizos, y su guitarra blanca que parece hecha con trozos de mosaico brillante (una preciosidad). En su repertorio incluyó Honey Vanity, una canción que sí conozco y que me gusta mucho. Se notaba que gran parte del público estaba un poco perdido en cuanto a su música, como yo, pero en las primeras filas había auténtica pasión por él. En general me causó una muy buena impresión; si bien no tiene una voz prodigiosa, desborda carisma y talento con la guitarra.

Ya durante la actuación de Közi las fans habían empezado a empujar y luchar como salvajes (Elfe tuvo que soportar a una pellizcona japa a su lado), y como os podéis imaginar la cosa fue a peor cuando llegó el turno de Moi dix Mois. Tengo que decir que los nuevos trajes de la banda son espectaculares, sobre todo el de Mana, que se ha superado a sí mismo por vigésima vez y llevaba un atuendo en negro y azul con mucha gasa que enseñaba parte de sus piernas a través de unas preciosas medias de rejilla (un pantalón de estos cortados en dos partes y con las medias debajo). Los demás miembros estaban muy guapos también, sobre todo Seth y Hayato. Se me da fatal recordar setlists pero recuerdo vivamente que tocaron Metaphysical, Deus ex Machina, La dix Croix (sí, ¡del primer disco!)y Dispell Bound (o la canción secta, como yo la llamo), además de dos temas nuevos que suenan de maravilla y me hacen aguardar con ansias el disco que saldrá en diciembre. También hubo cánticos de “dix love” en voz de un público que, totalmente entregado, coreaba todo lo que Seth decía. Citando lo que me dijo una amiga al terminar el concierto, Moi dix Mois es una banda que ha madurado, ha cuajado y ha alcanzado un nivel impresionante; sus integrantes han ido creciendo como músicos, y ahora es mucho más sólida que hace unos años (y esto lo comparto teniendo en cuenta que yo los vi por primera vez en 2006, y luego en 2008). Es una banda amada, con seguidores fieles que adoran a Mana y se lo hacen saber a cada momento, a sabiendas de que Mana les corresponde. Me sentí parte de algo muy, muy grande, y muy difícil de explicar. Pero lo mejor no había llegado.

No sé si puedo encontrar las palabras para describir lo que ocurrió cuando Moi dix Mois abandonó el escenario y la gente se dio cuenta de que faltaban instantes para la reaparición de Yu-ki después de nueve años. El tiempo se paró, volvió hacia atrás. Sonaron los acordes de Saikai no chi to bara y se levantó el telón. El público, estremecido, chilló. Aparecieron sobre el escenario Közi, en el centro, vestido de rojo; a su izquierda Yu-ki, muy guapo, vestido como de noble, de negro con sombrero y un chaleco amarillo con flores (por algo le llamamos el “conde”), otro que comparte el secreto de la eterna juventud. Mana llevaba uno de sus trajes EGA en negro y azul, aún con las medias debajo. Los tres llevaban una gran rosa roja en la mano, que levantaron hacia el cielo lentamente mientras sonaba el tema instrumental. Luego las lanzaron al público, que estaba entusiasmado. Yu-ki saludó de manera elegantediciendo “hisashiburi desu ne” (ha pasado mucho tiempo ¿verdad?). Hayato salió a escena, hizo una profunda reverencia al público y se sentó a la batería. En primer lugar tocaron una canción que no sé muy bien de dónde salió, cantada por Közi; alguien me dijo que era de no sé qué session band; quedó bastante bonita. Luego Közi dijo las palabras mágicas: “Vamos a tocar un tema de Malice Mizer. Beast of Blood”. Se me encogió el corazón en el pecho, la gente chilló y muchos empezaron a llorar en cuanto sonaron unos acordes. Közi hizo de vocalista y defendió el tema de maravilla. Fue maravilloso. A mi alrededor la multitud cantaba, chillaba, lloraba, muchos parecían estar a punto de derrumbarse de felicidad y tantas otras emociones encontradas. La participación en el estribillo fue absoluta, demencial. De pronto comprendí lo que estaba viendo. Allí, frente a mis ojos, y dando lo mejor de sí mismos, estaban Malice Mizer. Sonreí y empecé a llorar como nunca antes; y digo nunca, ni siquiera en el último concierto de Versailles en Barcelona, que tuvo partes muy sentidas. No puedo describiros la sensación por más que quiera. Una catarsis, una felicidad y al mismo tiempo una nostalgia tan profundas, tan enraizadas en cada fibra del ser de esas personas que se unieron formando una sola en el público. Un terremoto, un volcán, una tormenta; amor, dolor. Gritos desesperados de “¡Kami!” (Hayato a la batería, dándolo todo, demostrando lo bueno que se ha vuelto; un diez para este hombre, de verdad; aunque Kami siempre será EL batería de Malice Mizer). Yo seguía llorando, absorbiendo cada nota, cada palabra. Cuando terminó la canción el público volvió a estallar, los tres miembros se acercaron más y dejaron bien claro que son muy buenos amigos, que el buen rollo entre ellos es total ahora; hubo muchísimos signos de camaradería. Cuando se despidieron y se marcharon, y se corrió el telón de nuevo, no se movió ni un alma en el público. Comenzaron gritos desesperados y constantes de encoré, y para nuestra sorpresa nuestros esfuerzos (entre tanta lágrima y tanta emoción) dieron su fruto. Volvieron a aparecer, ya sin instrumentos, sin tener ninguna otra canción preparada, sólo para estar con nosotros, para dar las gracias. A Mana le brillaban los ojos de la emoción; sonrió, tomó aire (le vi todos los dientes, fue rarísimo). Ya al principio había tenido que darse la vuelta y casi salir del escenario para enjugarse las lágrimas, pero al final se le notó aún más. Los otros dos también estaban visiblemente felices y emocionados; creo que Yu-ki no se había hecho a la idea del recibimiento que íbamos a darle y quedó abrumado. Cuando caminaron hacia el borde del escenario por última vez, Mana corrió tras Közi y Yuki y saltó sobre como ellos como un niño feliz, momento “glomp” total que nos hizo gritar de asombro y emoción. Se marcharon y todos nos quedamos allí, mirándonos. Me di cuenta de que Elfe, como buen fan de Malice Mizer, estaba llorando también, y eso que a este concierto prácticamente la había arrastrado porque no era (y lo digo en pasado, “era”) fan de Moi dix Mois (otra conversa más para la saca, mwahaha). Pensé que nos iban a tener que recoger a todas con cuchara. Cuando por fin salimos, me encontré con todas mis conocidas, todas emocionadas y algo machacadas por la violencia del concierto, en el que hubo momentos de auténtica guerra por ver mejor y acercarse más. Incluso conocimos a dos chicas españolas muy simpáticas a las que veremos más en los próximos días.



Al fin conseguimos reunir a un buen grupito y nos fuimos en busca de un sitio para comer. No os lo vais a creer, pero sobrevivimos a pesar de no haber comido nada desde las 7 de la mañana en el avión (y el concierto duró casi 3 horas, acabó de noche). Un chico japonés la mar de kawaii y que sabe algo de español sugirió ir a cierto izakaya, un bar típico japonés en el que se sirven bebidas y todo tipo de “tapas” o entrantes japoneses como onigiri, gyoza, takoyaki, yakitori etc. Estaba todo buenísimo, y lo mejor fue la compañía. Hablamos del concierto, de las bandas que nos gustaban y de tantas otras cosas. Una chica inglesa, mi amiga brasileña, Jennifer, otra japonesa (que llevaba una fascinante y preciosa peluca desmontable, flequillo por un lado y pelo largo por otro), más españolas… fue genial. Estábamos cansadas pero el día terminó de la mejor manera posible.




(Omi, Elfe, Jennifer, Yuumi)

Al final cogimos cada uno nuestro tren y nosotras llegamos a la casa casi a medianoche y por fin cogimos una cama después de tanto tiempo sin descansar. Me sentí feliz de estar en Tokio, de conocer tanta gente interesante, de haber vivido ese momento único con los miembros de la banda que cambió mi vida. Nos dormimos enseguida. Este lunes veremos a algunas de las chicas de nuevo en el concierto de Versailles, ¡ya hay ganas!

jueves, 17 de julio de 2008

Visita a un instituto y la tienda de Mana

El martes falté a clase porque me encontraba fatal, con una especie de bajada de defensas que me dejó tumbada literalmente. Intenté recuperarme lo bastante para no perderme la visita organizada de la tarde, a un instituto femenino, porque nos habían dicho que iba a ser muy instructivo. La verdad es que estuvo entretenido pero básicamente consistió en pasearnos cuan animalitos de zoológico, clasificados por niveles y/o países, ante los ojos de las alucinadas niñas que parecía que no habían visto un extranjero en su vida, y eran encantadoras pero muy pavas. Nos dio tiempo a formar grupos de conversación con algunas (estaba todo organizadísimo, las chicas curraron mucho), comer chuches, hacer un turno de preguntas y respuestas sobre nuestros países. Es alucinante como se comportan las colegialas de aquí, los buenos modales que tienen, por más pavo que les dé, lo limpias y ordenadas que son (los alumnos limpian las clases y recogen después del a jornada O_O pon tú a los niños de la ESO a hacerlo a ver si puedes X_X). Lo que más me gustó fue que nos llevaron a una sala con tatami y el club de koto nos hizo una dmostración, tocaron súper bien; el koto es una especie de arpa muy grande, más grande que las chiquillas, que se pone en el suelo en horizontal. Hice varios videos pero no me deja subirlos el blog este, a ver si los pongo pronto de alguna forma. Os dejo estas fotos de grupo muy simpáticas.





Y ayer, que ya me encontraba mejor, cogí a Pablo-kun y tiramos para Shinjuku como las balas porque acababan de salir a la venta el disco de Versailles, Noble, y el de Kaya, Glitter, y me temía que no iba a llegar a tiempo para conseguir los regalos limitados. Las postales firmadas por Versailles se habían agotado en nada, por lo visto, pero al menos conseguí el dvd-comentario de Kamijo, y compré las dos versiones del cd de Kaya (o sea dos cds... que sólo varían en la cubierta y en una canción, seré fangirl...), cada una con un comentario especial que sólo se podía conseguir en esa tienda. ¡Wiiii! Foto para conmemorar el feliz momento con mis discos nuevos:

Pero la ruina vino después. Nos metimos en Marui One en Shinjuku, donde están todas las marcas que me gustan. Lo primero... compré una falda de H.Naoto que estaba rebajada (ahora son las rebajas aquí también jaja) casi a la mitad, y me queda de fábula (cosa que no llego a entender XD). Mirad qué mona:




Y nada más soltar la pasta, miro a la derecha y veo la tienda de Mana, ahí esperándome. Me daba cosa entrar porque a) no habia nadie, sólo la dependienta b) yo iba con vaqueros, camiseta visualera, postizo morado en el pelo, y converse... nada parecido al estilo de la tienda. Pero Pablo-kun me dijo que para alante, y entramos. Empecé a flipar con los vestidos pero como siempre me surgió la gran duda: ¿quepo en alguno? Respuesta contundente: SÍ. GRAN sorpresa. Los vestidos que tienen el corte bajo el pecho y elástico me quedan bien... Con ayuda de la dependienta, que era preciosa y adorable y tenía una paciencia infinita, me metí en el probador-ataúd (increíble, pero hacer fotos está más que prohibido, prohibídisimo) con dos vestidos que me quedaban bien, una vez que conseguí poner todos los forros en su sitio. Tienen muchísima calidad y llevan forro de todas las clases. La cuestión es que acabé comprando el tercero que me probé jaja, junto con unos calcetines por encima de la rodilla y el accesorio para el pelo. UNA PASTA, en mayúsculas. Se entera mi madre y me mata. Pero... todos lo sabéis, la ilusión que tenía por caber alguna vez en una prenda diseñada por Mana, mi adorado Mana-sama... Para mí es como una inversión. Creo que les caí bien a las dependientas, me dieron una tarjeta de puntos (de ésas que cuando compras cierto número de veces te dan regalos...).

Y para rematar, claro, le tenía que buscar una blusa a juego porque estos vestidos van con blusa, que no se trata de enseñar carne en absoluto. Me metí en la tienda de Innocent World, de estilo classic lolita, una tienda preciosa con música clásica de fondo, moqueta roja en el suelo y dependientas ultra-monas también. Otra puñalada XD. Pero el conjunto me ha quedado perfecto. A ver cuándo me lo pongooo.

Y el VESTIDO, su majestad el VESTIDO de Moi-même-Moitie, con el exclusivo "ritual print" (el dibujo de delante), diseñado por Mana.


Y accesorios:


Y la blusa a juego (bueno eso creo):



En este momento se aceptan donaciones telefónicas, paypal, giro, cheque... XDDDD jaja es broma...
Hoy hemos tenido la fiesta del yukata en la resi pero eso os lo cuento mañana porque me caigo de sueñoooo. Un besoteeee.

sábado, 12 de julio de 2008

Concierto de Versailles y Christon Cafe

¡Buenaaaas!

Ayer fue un gran día... Tuve que ir a clase vestida de Gothic Lolita porque después no me iba a dar tiempo a cambiarme, así que cogí aire y lo hice jaja; la profesora flipaba conmigo, y por una vez los japos me miraron XD.
Total, que después de clase engullí un bento (bandeja de comida para llevar) y salí escopetada para Shibuya, donde había quedado con Jennifer (la chica que me llevó de compras nada más llegué aquí ^^ que conozco del foro de Versailles y del conci de BCN), en la estatua de Hachiko, ¡sitio original! Medio Tokyo estaba esperando a sus amigos o pareja allí a esa hora jaja. Cuando por fin llegó nos hicimos esta foto:

Caminamos hacia la sala Shibuya O-West y cuando llegamos ya había gente, pero daba igual porque se entra por riguroso orden, las entradas están numeradas. Nada más llegar vi a este pedazo de cosplayer de Hizaki... el traje y los accesorios eran perfectos, la cara no tanto pero oye que se lo ha currado la chavala:
También me hice esta foto con Mana-san. La conocí en BCN cuando fue a ver a Versailles con Jennifer, y es otra de las fans fieles, de las que van al 100% (o como poco el 99%) de los conciertos. Un encanto de chica.
No me podía resistir... mirad mi conjunto entero. Estoy disgustada con los zapatos porque han salido MUY malos... ya han perdido la pintura en algunas partes y no sé cómo repararlos... con lo que me han costado T_T... y eso que los iba estrenando ayer. Nunca compréis zapatos de Putumayo.
Y ahora sí, hablaré del concierto. Lo primero que me impactó fue la organización del shikiri. Es un sistema por el que una persona que tiene muy buena entrada (la 1 o 2 quizás) escribe en un papel quién puede estar en primera fila para la banda más importante de la noche. Como tocaban varias bandas, esa chica dibujó un mapa de las primeras filas para Versailles, y nos preguntó a las que teníamos buenas entradas dónde queríamos estar. Se portaron muy bien conmigo y me ubicaron en primera, tres lugares hacia la derecha contando desde el centro, es decir entre Hizaki y Kamijo. Yo aún seguía un poco escéptica pero...
La cuestión es que tocaron 5 bandas antes y estuve moviéndome de un lado para otro todo el rato. A ratos me ponía en quinta o sexta hacia un lateral para poder ver cómodamente con perspectiva, y a ratos me acercaba más. Un breve resumen de las otras actuaciones:
Inugami Circus-dan: Muy buenos, la cantante es una chica con un torrente de voz, que se hacía un poco la zumbada XD (con una risa muy graciosa), y la estética me gustó, en plan circo decadente.
Moran: Me fui para delante porque mi amiga Aurîs me había dicho que no me perdiera al vocalista, y me alegro de haberlo hecho jaja. Qué pedazo de tío, Hitomi (antes conocido como Kanoma de Fátima); realmente guapo y con unos brazos y hombros de impresión, la ropa muy original y las canciones bastante buenas. No van a ser la banda de mis amores pero la verdad se ganaron mi respeto.
Galnerius: Más tirando a rock que otra cosa, mucho menos visual, el vocalista tiene sus añitos jaja. Pero tenían muchos fans. La voz me recordaba un poco a Toshi de X-Japan por los agudos, pero las comparaciones son odiosas.
Chariots: WOW. Ver a Riku, ex-Phantasmagoria. en directo no tiene precio. Además de estar todos macizos, que lo estaban, la actuación fue impresionante. Después de Versailles, para mi gusto tienen el mejor vestuario del momento, con trajes de tela entre negro y metalizado y un corte chulísimo. La voz de Riku sigue siendo la misma, inconfudible, aunque es verdad que meten mucho berreo a lo ero-guro en sus canciones. Aún así merecen mucho la pena.
The studs: No me dijeron nada nuevo, pero un rato antes había estado hablando con una americana que estaba en el concierto para verlos a ellos, y lo curioso fue que al final de la actuación la púa del guitarrista cayó a mis pies. Me agaché y en el descanso se la di a la chica, que lo flipó jaja. Para una vez que cojo una púa, y es de una banda que no me dice nada... Al menos hice feliz a alguien.
Y ahora sí... VERSAILLES.
Fue inceíble, porque de verdad no pensé que lo de la primera fila fuera tan en serio. Llegado el momento, Jeniffer tiró de mí y me llevó hasta la primera sin ningún problema, nadie nos dijo nada. Ella explicó a las que nos estaban guardando el sitio que era nuestro turno, y se apartaron. De hecho lo más insólito es que la chica que había tomado nota pasó lista y comprobó que no habíamos tenido problema para llegar a nuestros sitios. Esto en Europa es imposible, de verdad. Estar todo el concierto atrás y ponerte en primera en la banda que más te gusta sin que te peguen ni insulten... Total que me vi, más feliz que un cubo, agarrada a la barandilla y mirando al telón como una loca. Nos quitamos los zapatos, porque estando en primera eran una molestia innecesaria (nadie te pisa...) y dejamos las cosas en el suelo delante de la barra. Cogí la rosa hecha de plumas que traje desde Sevilla y la banderita de España (juju) y Mana-san me dijo "¡pero pon la bandera en la rosa!" ya que era una bandera de las que se supone que tienen malito. Así que usé el tallo de la rosa como asta y pude mover rosa y banderita todo el tiempo jaja.
Todo me daba vueltas cuando escuché las últimas pruebas de sonido al otro lado del escenario, y cuando se abrió el telón y los vi a los 5 ya en sus posiciones casi me da un chungo. Desde mi posición los veía perfectamente, como en una película que se estuviera proyectando para mí, sólo que estaban ahí de verdad *__*. Comenzó sonando la nueva intro, la de Noble, que se llama "Prelude", y cantamos a coro la parte en la que se oye "We're Versailles" (en inglés raro...). De ellos, qué decir... llevaban los trajes que vimos en España y estaban geniales. Mención especial a la batería de Yuki adornada con rosas, quedaba muyyyy bonita.
Enseguida dio la cara mi pequeño problema... seguir el "furi" que no me sabía. El furi es una especie de coreografía que las fans japonesas hacen con las manos al ritmo de la canción; cada canción tiene uno distinto y cambia en cada parte, pero más o menos le cogí el truco, y los ratos que no estaba babeando embobada lo seguí. Habría quedado muy raro que sólo una tipa en toda la primera fila no lo hiciera jajaja.
Kamijo los presentó a todos y siguieron con Aristocrat's Symphony <3,>
Me encanta que durante los solos tanto de Teru como de Hizaki y Jasmine, Kamijo los señala y la luz los enfoca, y los fans hacen un gesto de reconocimiento mirando al miembro en cuestión y abren los brazos con una mano hacia arriba y otra hacia abajo, como saludo, en plan "te queremooooos". Es un gesto muy bonito. Tienen fans realmente entregados y seguro que se siente muy orgullosos.
Una cosa flipante fue que se acercaron muchísimo a primera fila y se dejaron tocar, y para mi sorpresa la gente los tocó (eso sí las piernas y los brazos, nadie intentó tocarle cierto sitio al pobre Kamijo como le pasó en Frankfurt ¬¬ gente bestia...). Aquí la gente se controla jaja. Luego os explico por qué se acercaron...
Y yo seguía con mi bandera-rosa rosa-bandera haciendo el furi con ella. Nunca recuerdo el orden de las canciones, pero tocaron Zombie, que fue divertidísima de seguir, y The Red Carpet Day, que fue la más bestia en cuando a movimientos de fans con diferencia. Jennifer me dio un susto de muerte porque de pronto me la vi con 3/4 partes del cuerpo al otro lado de la barra y una mano en el escenario, vamos que le llega a fallar el apoyo de la mano y se cae y se parte el cuello... pensé en cogerla y tirar de ella pero le vi la cara de felicidad total y entendí que lo hace en todos los conciertos, y con ella más tías, y ningún problema XD. Yo me impulsé todo lo que pude e hice el headbanging, preguntadle a mi cuello que me lleva doliendo todo el día y estoy mareada jaja. Me encantó que escogieran Carpet porque creo que sigue siendo mi canción favorita... Su fuerza es inigualable.
La cuarta canción fue After Cloudia, de Noble, y Kamijo la presentó debidamente y dijo (creo) que la ha compuesto Hizaki, y todos le aplaudimos con entusiasmo. Es una canción preciosa, bueno todo el album lo es (sí me lo he bajado pero el 16 voy a comprarlo... ^^U).
Y terminaron con The Revenant Choir; canté la canción todo el tiempo, con la mano en el corazón en plan "os quiero tíos" y creo que Kamijo se dio cuenta jaja. Por sus caras se podía ver que lo estaban pasando en grande.
En definitiva, genial es poco para describirlo. Corto, claro, porque no era un conci sólo de ellos, pero valió muchísimo la pena aguantar tantas horas allí. Durante Revenant Kamijo se acercó muchísimo y básicamente me encontré su brazo al lado de mi cabeza y lo pude tocar sin problema. Pero es que nada más acabar el concierto, y cuando vimos que no iba a haber encore, mi amiga todo emocionada me dice: "¡que lo han hecho por tiiii!" Y yo "¿eeeeh?" Y me explicó que en Japón -nunca- se acercan tanto a la primera fila, y mucho menos para dejarse tocar así , pero que probablemente habían visto una cara nueva en primera fila (siempre están las mismas en primera en todos los concis y se las conocen) y además que era una cara nueva de fuera, y por eso lo habían hecho. Y si ella lo dice, que lleva siguiendo a Kamijo desde 1995 (Nota para decir que flipo con Jennifer -vive en Japón desde hace mucho-, tiene la misma edad que Kamijo y ha ido creciendo con él básicamente, debe ser una de sus fans más antiguas y tiene el respeto de todas) ... Me quedé flipada vamos al oírlo (todo orgullosa yo jaja).
Antes del concierto nos habían pasado unas encuestas para que pusiéramos qué discos teníamos, cómo nos habíamos enterado del conci, etc y con un espacio para comentarios a la banda. Les escribí medio en japo medio en inglés diciéndoles que he venido desde España y que los vi en Barcelona y que los quiero mucho porque sus canciones son muy importantes para mí etc. Y al final del conci se las dimos al staff, así que la banda las leyó seguro YAY. Compré la rosa que Versailles ha sacado en colaboración con la marca HeartE que es muy bonita y se puede poner en el pelo o la ropa (o en un altar como haré en mi habitación seguramente XD). Y también photosets, con fotos nuevas que han sacado para Noble, ¡son geniales! Y otro photoset con ellos en versión chibi muy gracioso.
Total que estoy deseando verlos el 27 en Yokohama, donde además tocan con otros artistas a los que adoro.
Después de comprar el mercha, Jeniffer sugirió que fuéramos a cenar algo. Le había comentado que me gustaría ir a uno de los muchos cafés temáticos que hay en Tokio (los hay de vampiros, de Alicia en el País de las Maravillas, de princesas...), y me dijo que justo allí al lado de donde estábamos estaba el Christon Café Shibuya; hace unos años ¡Mana hizo un evento en un café igual que hay en Shinjuku! Vamos, que le gusta el sitio, así que le dije que sí encantada. Es un sitio impresionante, el tema es iglesias europeas, y tiene candelabros, pinturas murales con angelitos, vidrieras e imágenes (algo kitsch XD pero qué queréis, son japos) en cada esquina. Había mucha gente pero aunque íbamos sin reserva nos colocaron pronto en una mesa muy chula. La comida estaba buena, comí lasagna y un tiramisú, y para lo que es el sitio nada cara, me salió por 2000 yenes, unos 12 euros. ¿En qué café de moda se come en España por ese precio?
Os dejo unas fotos del sitio, no pude hacer muchas porque temía que me dijesen algo:


A éste lo teníamos al lado en la mesa XD:

Los puntos de luz son una lámpara de araña con candelabros... pena que no sea vea bien.
Hoy he ido a Asakusa con una amiga de la resi, Tory, pero os lo contaré la próxima vez. Nada más volver tenía un dolor de cuello enorme y mareillo y me acosté; pero ya estoy mejor. Me voy a la cama porque mañana me toca ponerme el modelito 2 e ir a Harajuku con Tory y quizás el alemán buenorro. Jiji ir con el alemán buenorro (así visualero y rubio con el pelo largo jurjur) mola. ¡Os lo contaré! Un besote a tod@s.
----Nota: Neko necesito tu dirección postal que no me la diste ¬¬ . Mándamela por correo IMA XD por favor.